PARQUE DEL TURÓ

El Turó Park debe su nombre al antiguo parque de atracciones que hubo en los terrenos de la familia Bertrand-Girona hasta el año 1929. Tras un pacto entre esta familia y el Ayuntamiento, Nicolau M. Rubió i Tudurí, director del servicio de parques de Barcelona en aquellos tiempos, propuso la construcción del Turó Park en estas fincas tal como se conoce hoy en día.

El espacio, dedicado al poeta Eduard Marquina, es un lugar recogido y elegante que cuenta con buena parte de su arbolado original, como un algarrobo centenario, laureles, chopos, encinas, etc. Uno de los espacios más destacables del parque es el estanque, rodeado de árboles y cubierto de nenúfares que florecen en primavera.

Turó

Sus inicios se remontan a principios del siglo XX, en el año 1912, cuando se inauguró un gran parque de atracciones en los jardines de la propiedad de la familia Bertrand-Girona, motivo por el cual recibe dicha denominación. En 1929 el parque cerró sus puertas, pero la familia hizo un pacto con el Ayuntamiento cediéndole parte del terreno a cambio de poder urbanizar el resto. El Ayuntamiento puso el nombre de Josep Bertrand a una de las calles que rodean el parque. El arquitecto Nicolau Maria Rubió i Tudurí se encargó de diseñar la nueva estructura del parque y, finalmente, abrió de nuevo sus puertas en el año 1934.

Las esculturas son un elemento importante en el parque. En la zona principal de hierba encontramos La ben plantada, escultura de Eloïsa Cerdan que rinde homenaje al escritor catalán Eugenio d’Ors, en la fuente y presidiendo el paseo de las magnolias, hay una escultura de bronce que representa una biga clásica tirada por dos caballos. En la entrada principal del parque encontramos una gran escultura de bronce en la que hay representados músicos angelicales tocando flautas traveseras; dice la leyenda que ésta se esculpió en honor a los jóvenes aficionados a la literatura de la zona, a fin de encontrar en sus bancos adyacentes la paz y la tranquilidad para poder llevar a cabo una lectura pausada y excitante en mitad de la vorágine acústica que supone una ciudad tan bella como Barcelona.

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